Inicio · Guías · Rendimiento · Actualizado el 24 de febrero de 2026
10 formas de acelerar un ordenador lento
Un ordenador que tarda una eternidad en arrancar y se atasca con cada clic no siempre está "viejo". La mayoría de las veces, la lentitud tiene causas concretas que se pueden corregir, muchas de ellas gratis. Estas son las diez medidas que más resultado dan, ordenadas de mayor a menor impacto, para que empieces por lo que de verdad marca la diferencia.
1. Cambia el disco duro por un SSD
Si tu equipo todavía usa un disco mecánico (HDD), esta es, con diferencia, la mejora más rentable. Un SSD multiplica la velocidad de arranque y de apertura de programas por cinco o más. Es como cambiarle el motor al ordenador por una fracción del precio de uno nuevo, y notarás la diferencia desde el primer encendido.
2. Amplía la memoria RAM
Si trabajas con muchas pestañas del navegador abiertas o varios programas a la vez y el equipo se ralentiza, probablemente te falta RAM. Pasar de 4 a 8 GB, o de 8 a 16 GB, elimina buena parte de los cuellos de botella. Es una ampliación económica y muy efectiva en equipos que lo permiten.
3. Limpia los programas del arranque
Muchos programas se abren solos al encender y se quedan cargados en segundo plano. Desde el Administrador de tareas de Windows, en la pestaña "Inicio", desactiva todo lo que no necesites nada más arrancar. El equipo encenderá mucho más rápido.
4. Desinstala lo que no usas
Programas que instalaste una vez, pruebas gratuitas caducadas y utilidades duplicadas ocupan espacio y, a veces, recursos. Revisa la lista de aplicaciones y elimina lo que no reconozcas o no utilices. Menos programas, menos procesos compitiendo por la memoria.
5. Libera espacio en disco
Un disco casi lleno rinde peor. Vacía la papelera, borra los archivos temporales con el Liberador de espacio o "Sensor de almacenamiento" de Windows, y mueve fotos y vídeos voluminosos a un disco externo o a la nube. Como regla, deja siempre al menos un 15% del disco libre.
6. Busca virus y malware
Una lentitud que aparece de golpe puede ser síntoma de infección. Pasa un análisis completo con tu antivirus. El malware consume recursos, ralentiza la red y, de paso, pone en riesgo tus datos. Si sospechas, revisa nuestra guía específica sobre el tema.
7. Mantén Windows y los controladores al día
Las actualizaciones no solo tapan agujeros de seguridad: también corrigen fallos de rendimiento y mejoran la compatibilidad. Un controlador de gráficos anticuado, por ejemplo, puede provocar tirones y bloqueos que desaparecen tras actualizar.
8. Reduce efectos visuales y pestañas del navegador
En equipos modestos, desactivar animaciones y efectos de transparencia de Windows alivia la carga. Y ese hábito de tener veinte pestañas abiertas pasa factura: cada una consume memoria. Cierra las que no uses o apóyate en marcadores.
9. Limpia el polvo y controla la temperatura
Un equipo que se calienta reduce su rendimiento de forma automática para protegerse (lo que se llama throttling). Limpiar el polvo de los ventiladores y, en portátiles con años, renovar la pasta térmica devuelve estabilidad y velocidad, además de alargar la vida del equipo.
10. Considera reinstalar el sistema
Cuando un ordenador arrastra años de instalaciones, restos y configuraciones, una reinstalación limpia de Windows lo deja como nuevo. Requiere copia de seguridad previa y reinstalar los programas, pero el resultado suele ser espectacular. Es el "borrón y cuenta nueva" definitivo.
¿Por dónde empezar?
No hace falta aplicarlo todo. Empieza por comprobar si tienes SSD y RAM suficiente; con eso resuelves la mayoría de casos. Después, limpia el arranque y descarta malware. Si tras estos pasos el equipo sigue arrastrándose, puede tratarse de un componente al límite: entonces merece la pena un diagnóstico profesional antes de invertir en piezas o en un equipo nuevo.
- Soporte de Microsoft — Consejos para mejorar el rendimiento del PC en Windows: support.microsoft.com
- OCU — Cómo alargar la vida útil de tu ordenador: ocu.org