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La Plaza Eduardo Marquina ya no se llamará Joan Fuster

Joan Fuster no tendrá plaza en València, o lo que es lo mismo, la plaza Eduardo Marquina y por ende la comisión fallera que en ella mora tendrán otro nombre. En concreto, la concejala de cultura del Ayuntamiento del cap i cassal, Gloria Tello, ha comunicado esta decisión en la comisión de cultura donde se aprobó el cambio de 51 calles en la capital y se ha decidido, a última hora que el historiador, Pere María Orts, ocupe el lugar de Eudardo Marquina en el callejero.

Por lo tanto, se acaba con un conato de polémica que hace unos días tuvo lugar tras una entrevista a la copresidenta de la Falla Eduardo Marquina concedida a Levante EMV y de la cual hicimos mención en Informa’t Mislata. En la misma, la representante de la comisión fallera “alucinaba con esta decisión”. Su sorpresa tenía lugar tras rememorar unos sucesos históricos en torno a la figura de Fuster que tuvieron lugar durante la Cabalgata del Ninot de 1963, tal y como relatamos hace unos días.

Joan Fuster, por lo tanto no tendrá una plaza en València. El ensayista de Sueca, en su lugar ocupará una calle en el grupo de viviendas Antonio Rueda. Desde el propio Ayuntamiento de València, destacaron que la iniciativa del cambio de decisión, partió de la propia concejalía al ser conocedora del debate.

¿Quién fue Pere María Orts?

Pere María Orts será el nuevo nombre de la plaza Eduardo Marquina. La iniciativa surge de la Acadèmia Valenciana de Llengua (AVL), que ya demandó con Rita Barberá como alcaldesa, un reconocimiento para el erudito, historiador, bibliófilo, académico, patricio y hombre que donó un centenar de obras de arte a la ciudad, fuera recordado y distinguido con una calle o plaza.

El interés y motor principal de la obra literaria y labor artística global de Pere Maria Orts, fue localizar prodigios documentales y obras de arte pertenecientes al Antiguo Reino de Valencia, que por causas exógenas hubieran abandonado su origen, con el fin de completar los fondos patrimoniales y rescatar parte de la historia del pueblo valenciano.

Como mecenas artístico, fue ampliando su herencia familiar con la compra de todo tipo de objetos artísticos, especialmente en la década de los 50 y 70; buscando ejemplares únicos que no contuvieran bibliotecas, archivos y museos de Valencia, dejándose aconsejar por expertos en sus decisiones pero, inevitablemente, guiándose asimismo por su criterio personal y su instinto, que le llevaron a conformar una colección calculada fríamente sobre la base de la oferta del mercado