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¿Por qué se cambia el nombre de la Plaza Eduardo Marquina?

La plaza Eduardo Marquina está situada en el término municipal de València. No obstante, tiene importantes raíces con nuestro municipio. Rodeada casi en su totalidad por Mislata, cuenta con una activa comisión formada por un destacado número de mislateros y mislateras, su casal está ubicado en la avenida Blanco Ibáñez de la localidad e incluso está incluida en la Agrupació de Falles de Mislata. Pero, al poeta Eduardo Marquina le quedan pocos días teniendo el honor de poner nombre a una calle.

Eduardo Marquina, poeta catalán que verá retirado su nombre de la plaza valenciana.

Eduardo Marquina, poeta catalán que verá retirado su nombre de la plaza valenciana.

De hecho, si se aprueba la propuesta del gobierno local de València de cambiar el nombre a 51 calles de la capital, la plaza Eduardo Marquina pasará a denominarse plaza Joan Fuster. El escritor de Sueca autor de ensayos tan reconocidos como ‘Nosaltres, els Valencians’ o ‘Diccionari per a ociosos’, tendrá una plaza en la capital, un síntoma de normalidad en València, ya que en multitud de localidades tiene su reconocimiento en forma de placa.

El objetivo del gobierno de València con el cambio de nombre de la plaza Eduardo Marquina y otras 50 calles, plazas o avenidas, es cumplir con la ley de la memoria histórica. La citada ley, aprobada en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2007, establece en su artículo 15 que “las administraciones públicas tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura”.

¿Quién fue Eduardo Marquina?

Eduardo Marquina fue un escritor catalán que al final de su vida fue un férreo defensor del régimen franquista. Éste es, el motivo fundamental de la retirada de la placa de la vía pública. Si bien en sus inicios destacó como un escritor de corte progresista, compartiendo correspondencia con notables literatos de la historia española como Clarín, Federico García Lorca o Miguel de Unamuno, su adoración por la imagen del Caudillo le llevó a perseguir, a través de la SGAE, que él mismo fundó, a los autores que no eran afines al régimen.

Estos trabajos de purga y de búsqueda de adeptos a la causa franquista le llevaron a escalar en el gobierno franquista. El poeta Eduardo Marquina fue premiado por sus servicios al régimen como embajador en diferentes países de América, continente en el que acabaría falleciendo un 21 de noviembre de 1946 en la ciudad de Nueva York.

Al margen de su vida política, de clara simpatía por el alzamiento, su carrera literaria estuvo trufada de grandes éxitos, siendo reconocido como la gran figura del drama histórico en los años cercanos a la Primera Guerra Mundial. De igual modo fue un referente del modernismo catalán, así como una pieza clave para la fundación de la SGAE y el creador de la letra del actual himno nacional.

El ensayista Joan Fuster por el poeta Eduardo Marquina, ¿qué sucederá con la falla?

Una vez se apruebe el cambio de nombre, una de las preguntas es, ¿qué sucederá con la falla que da nombre? Para ello hay antes que rescatar un capítulo en la historia. Puede que a los más jóvenes se les escape este detalle que hoy recordaba el estudioso y referente en el mundo de las fallas Moises Domínguez en el diario Levante-EMV. El redactor hacía alusión a un suceso de 1963. Un momento clave en el enfrentamiento de Fuster y el mundo fallero. La cremà de un ninot y una página del libro de Joan Fuster, País Valenciano, durante la cabalgata del ninot, por los falleros de la comisión Peu de la Creu – Juan de Vilarrasa.

El ensayista de Sueca, por aquel entonces admirador de la fiesta de las fallas y defensor en sus ensayos de una nueva concepción de tan amada celebración, estaba sembrando el germen de lo que sería el nacionalismo valenciano de izquierdas. Nosaltres, els valencians y País Valenciano trazaban esas líneas sobre la que luego han surgido diferentes movimientos culturales, artísticos y políticos. Pues, en uno de esos libros, País Valenciano, los detractores fusterianos encontraron un rescoldo para atacar al autor y echarlo a las brasas de la cultura popular valenciana, por ende del mundo fallero.

Fue en un pasaje de la obra en cuestión que decía lo siguiente: “las muchachas se disfrazan a la primera ocasión con cualquier traje típico que tengan a mano”. Esta frase fue maniqueamente tergiversada desde el diario Las Provincias que comenzó una campaña mediática contra él. El mensaje caló en el mundo fallero, conquistado por las soflamas franquistas que tomaron la fiesta, para el 9 de marzo de 1963 producirse el escarnio público a Joan Fuster. Una quema de libros y de una fallita con la imagen del escritor suecano, lejos del día de la cremà.

La respuesta del autor fue de concordia ante las brasas que quedarían perennes en la historia. “Cuando uno es valenciano, ya sabe que las fallas forman parte de las reglas del juego, y por tanto, ha de aceptar el riesgo de verse quemado bajo apariencia de ninot si viene al caso. Mi aventura como ninot de falla era una maquinación de gabinete, y por eso mismo ya fuera de la tradición estrictamente fallera”.

Una historia que ha acabado con demonizar la figura de Fuster en un círculo más que amplio del mundo de las Fallas. Así pues, sin ser un detractor de la fiesta, acabó, tras una campaña mediática, siendo el defensor de postulados antifalleros que jamás salieron de su puño y letra y que hoy llevan a una nueva polémica con el cambio de calle.

¿Se cambiará la falla Eduardo Marquina de nombre?

Falla Eduardo Marquina

Falla Eduardo Marquina

Ahora viene la parte más lúdica de la historia del cambio de calles. Ésta, implica el nuevo bautismo de la falla. En el citado artículo de Moises Domínguez, la copresidenta de la comisión afirma estar “flipando” por el cambio de denominación de la plaza. Así pues, en nuevo nombre causará controversia en el mundo fallero.

No obstante, huelga decir que la denominación Eduardo Marquina debería de haber desaparecido del ideario fallero y valenciano hace ya 10 años. Por otro lado, bien sería merecida una restauración del nombre de Joan Fuster, tantos años vilipendiado.

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Un comentario en “¿Por qué se cambia el nombre de la Plaza Eduardo Marquina?

  1. Cabe recordar también que joan Fuster fue falangista. Y de eso no se menciona nada en ningún sitio. No deberían tener una calle, plaza o avenida ninguno de los dos.

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