Desde Almassil

Racó, la ‘joya’ urbanistica de Mislata

Mislata tiene una ‘joya’ urbanística en su casco urbano. No se trata de ningún museo, ni de un edificio especialmente diseñado, ni de una habilidad estratégica para aliviar el tráfico en la localidad, estamos hablando de los espacios de dudoso gusto y poca utilidad llamados ‘Racó‘. Un brindis al desconcierto que únicamente causa molestias a los vecinos y un gran deterioro de su pavimento, debido a su especial infraestructura.

Con nombres de ríos, Mislata cuenta con homenajes cartográficos al Palancia, Millars o el Xúquer, por ello, tal vez, fluye la incertidumbre sobre su uso entre los vecinos del barrio de Almassil. Un espacio desaprovechado que, en los alocados ochenta, fue pensado por alguna mente preclara para un uso concreto. Hoy en 2015, ese uso aún esta por definir. Aún así, la imaginación de muchos ha llevado para que estos ‘Racó’ se conviertan en unos espacios ideales para el vandalismo.

Raco Riu Millars

Una semana tras otra, la Policía local de Mislata debe de atender llamadas de los vecinos ante las concentraciones, nada silenciosas, de energúmenos que se dedican a perturbar la paz en estas cajas de resonancia, pues así son tal y como se idearon, maléficamente, estas joyas arquitectónicas.

Otro de los usos habituales es el de estercolero. Los mismos ciudadanos que se dedican a perturbar la paz han decidido expandir sus desperdicios impunemente en estos recintos, ideales para esconder vergüenzas pero no las basuras. Un uso incrementado gracias a la ubicación de bancos en algunos de estos espacios urbanos.

Un aprovechamiento también generalizado es el de aparcamiento. Este podría ser entendido, pues en muchos de estos espacios hay este tipo de recintos privados. Los usuarios de estos parkings, ven como aparcan coches en los accesos a sus plazas o sitúan los vehículos de manera que les incomodan para realizar maniobras. La protección que ofrecen estos Racó a los automóviles también permite que allí se pueda escuchar música a un alto volumen y a horas poco recomendables o que se realice la limpieza del coche de una forma muy poco cívica. Por último, el trasiego de estos vehículos destroza el pavimento, pues no está ideado para el tráfico rodado.

Racó Riu Palancia

No nos olvidemos de los partidos de fútbol improvisados y celebrados con grandes goles ante las persianas metálicas. Encuentros que hacen envalentonar a la grada a esa hora tan fútbolera como las tres de la tarde. Todo mientras padres atónitos empalman un cigarro tras otro sonriendo en los maliciosos bancos al mismo tiempo que, en las gradas convertidas en balcones, se encuentran, ojipláticos, los incrédulos espectadores de tan dantesco espectáculo.

Así pues, suciedad, alboroto y molestias circulatorias, son algunos de los beneficios que no pasaron por la cabeza del ideario de este recinto urbano allá por los alocados años 80.

Sin voluntad de querer molestar a los guarros, incívicos o conductores coléricos que pueblan estos espacios urbanos, una vez ya olvidados los alocados años 80, es de recibo que nos traslademos urbanísticamente a 2015 y se busque una solución para acabar con estos usos, a todas luces aterradores para la sociedad actual.

 

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