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Por primera vez vimos un debate televisivo entre los candidatos a la Presidencia de la Generalitat Valenciana

La normalidad democrática se hace patente en situaciones como la que promovió anoche Levante TV con su Debate Definitivo, se hacen realidad. Todos los partidos con una representación significativa en la Comunitat participaron para debatir. Lo hicieron en horario de Prime Time, sin miedo a que les viera la ciudadanía, a diferencia de otros debates similares en la extinta Canal Nou, con la que los valencianos nos quedamos huérfanos de información (si bien es cierto que en los últimos años era manipulación). Afortunadamente, esa orfandad ha quedado bien cubierta por el ese familiar televisivo que se ha hecho cargo, con menos medios, pero con mayor fortuna.

El formato del debate no se diferenciaba en exceso de otros. Los representantes de UPyD, Ciudadanos, Compromís, PP, PSOE, Esquerra Unida y Podemos, frente a un atril, con diferentes bloques divididos en temáticas. La gran diferencia fue que los moderadores, moderaban. Que los periodistas, Xavi Blasco y Laura Millán no cerraban la puerta al debate ni interrumpían más de lo necesario, dejando que el encorsetado formato fuera algo más atractivo y quienes tuvieran algo que aportar entraran en el barro.

En el debate hubo tres grandes protagonistas, Alberto Fabra, Ignacio Blanco y Mónica Oltra. Podríamos citar un cuarto, la corrupción, pero esta ya había sido invitada tras las múltiples apariciones durante estos cuatro años y sobre todo últimos meses.

Blanco y Oltra se dedicaron a proponer y atacar al cuello de un President de la Generalitat abrumado por la cantidad de golpes recibidos. Especialmente virulentas fueron las intervenciones de la candidata de Compromís, situada justo al lado de Fabra. Continuas preguntas al líder del PP sobre la situación de la Comunitat, que en palabras de Oltra, no es como él lo pintaba. Memorable fue una de las preguntas directas que le hizo la candidata, por cierto, Fabra no contestó a ninguna. La pregunta en cuestión fue sobre un viaje del President a París para ver la final de Roland Garros disputada por Ferrer y sobre la compañía de Fabra. Se quedó blanco con la pregunta, pero más aún con la siguiente del propio Ignacio Blanco de Esquerra Unida. Éste le preguntó por una reunión clandestina con Benavent en un bar de Camino de Moncada, la respuesta que dio el President recordó a la de un niño cuando le han pillado rompiendo el jarrón de la abuela, “no se nada”, dijo un acorralado Fabra.

El resto de los candidatos optó por discursos distintos, alejados del ataque directo y las propuestas concretas. Totalmente falta de concreción estuvo la candidata de Ciudadanos, Carolina Punset. Ni una sola referencia concreta a la Comunitat Valenciana, copiando un discurso que bien se podría utilizar en un posterior debate protagonizado por Albert Rivera a la presidencia del Estado español. Ciertamente decepcionante, aunque no imprevisto, pues parece que en los 542 municipios de la Comunitat se presente a alcalde el propio Rivera.

Cambiando de bando, de Podemos se esperaba que fueran más Pablo Iglesias, aunque Antonio Montiel se quedó muy lejos de la figura del politólogo madrileño. Difícil calcar el carisma del co-fundador de Podemos, pero más complicado aún fue la sensación que dio a su electorado, quien percibió que el líder de Podemos en la Comunitat parecía que no era de Podemos. Una sensación casi surrealista que convirtió a Montiel en uno más de los que Errejón e Iglesias denominan casta. Le faltó punch, discurso y experiencia.

Por su parte, Ximo Puig del PSOE optó por ser mucho más institucional. El morellano se ve como líder de un futuro gobierno de coalición de partidos. Trató ser más laxo que sus compañeros y le faltó firmeza. Muy descafeinada la versión socialista intentando no granjearse enemigos, tampoco contestó a Fabra sobre su acusación de ser el PSOE quien pidió en la plaza de toros que se cerrara RTVV hace cuatro años.

También estaba UPyD. La candidata de la formación de Rosa Diez, Alicia Andújar, consciente de su papel más que secundario en el debate, optó por salir por la tangente. Realizó varias propuestas y lanzó irónicos aunque suaves comentarios hacía Punset.

Lo que quedó claro tras el debate es que Fabra está muy debilitado, casi moribundo en sus aspiraciones a volver a ocupar el sillón de president. Sorpresa mayúscula sería que esto sucediera pues tan sólo una mayoría le ofrecería esta opción ya que ni tan sólo Ciudadanos le apoyaría, tal y como confirmó anoche Punset. Queda ver hacía donde irán los indecisos y si se producirá migración de voto en la izquierda tras la campaña electoral. Imposible realizar un pronóstico más allá de la debacle de los populares.

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