salvador-garcía

Las buenas personas si tienen espacio en la política

Conocer a todas las partes de un conflicto desde fuera, te permite obtener una mejor perspectiva de lo que sucede. En ocasiones, las partes del conflicto están tan empeñadas en defender su postura que pierden la brújula y realmente no son conscientes de lo que está sucediendo. Esta situación es muy frecuente tras medir los resultados electorales, cuando se buscan fantasmas donde no los hay y se intentan señalar cabezas de turco. A nivel local esta situación la hemos vivido.

En el día de ayer recibíamos un comunicado de EUPV en el que se mostraban muy duros con Salvador García de la Mota, el que fuera la voz de la izquierda en el Ayuntamiento de Mislata. Un comunicado en el que le presentaban como ‘Persona Non Grata’ en el partido. ¿Se lo pueden creer? Seguramente si han acudido alguna vez al despacho de Boro, como así le conocen las personas que lo tratan de tu a tu, se habrán llevado las manos a la cabeza.

Cómo una persona que se ha desvivido por ayudar a quien se lo pedía, que ha atendido siempre con corrección a sus vecinos o que ha defendido con honestidad y trabajo su postura, puede ser declarado persona non grata por su colectivo. Personalmente quien escribe este artículo se hace cruces.

Conocedor de la situación interna en EUPV, no precisamente por Salvador, quien ha sido tan honesto hacia su partido que siempre que le he preguntado ha rehusado en decir nada negativo. Boro ha optado por callar. Lo ha hecho mientras se lamia las heridas de algún cuchillazo en la espalda. Los navajazos de la vida le han hecho fuerte y más cuando venían de su propia familia, del partido en el que ha pertenecido y ha sido fiel.

Hay veces que se pierde la perspectiva y después de eso, en lugar de seguir hacía delante con el enconamiento de cortar cabezas, quizás, se requiere una reflexión. Se precisa mirar a los años de trabajo de Salvador García de la Mota, se necesita atender a lo que ha vivido los dos últimos y prestar atención a la valoración que tiene la ciudadanía de él. Fuera rencillas personales, aunque hasta las buenas personas pueden no ser queridas por algunos, las buenas personas si que valen para la política y Salvador García de la Mota lo es.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *