Dia de la Mujer 2016

Feliz Día Internacional de la Mujer

Decía el doctor don Gregorio Marañón que “no son los dos sexos superiores o inferiores el uno al otro. Son, simplemente, distintos”. Decenas de años después, todavía hay que repetir ese mensaje a la sociedad pues vemos como, por citar varios ejemplos, a las mujeres se les cierra el acceso a los puestos decisorios o de poder en las grandes empresas, como la brecha salarial entre ambos sexos sigue siendo importante o como muchos políticos siguen ejerciendo un papel paternalista o incluso mediocre cuando tienen que afrontar la barbarie asesina que en nuestro país es la violencia de género. En 2016, la igualdad entre hombre y mujer está muy lejos de ser real.

Resulta chocante en el que, en un país en el que mueren más de medio centenar de mujeres al año, simplemente por ser… mujeres, la sociedad no esté avergonzada de una manera real. Vuelvo a los ejemplos, basta como la sociedad mira a otras religiones de manera condescendiente porque, en ellas, el papel de la mujer es claramente inferior al del hombre, viendo la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Oiga, que aquí mueren mujeres simplemente por su género.

No hablaremos de los problemas laborales que tienen que vivir en pleno siglo XXI millones de mujeres de este país. Ellas son vistas por muchos de sus jefes como enfermas cuando están embarazadas. No hay protección para ellas ante esas situaciones, pero si para los empresarios quienes no están dispuestos a pagar el mismo salario a una mujer y un hombre que realizan el mismo trabajo, ni tienen una obligación clara para hacerlo. Hay millones de datos que son discutibles sobre la brecha laboral. Cada uno que aporte el suyo, pero lo que está claro es que la diferencia de sueldos existe, es todavía muy significativa, por lo que nadie debería de sacar el pecho por ello.

Por último, aunque nos parezca lejano, no me gustaría abandonar este relato, en el Día Internacional de la Mujer, sin lanzar una mirada a un drama que nos toca muy de cerca, la mal llamada Crisis de los refugiados. Aquí centro de nuevo la mirada en las mujeres. Si ser refugiado es duro, ser mujer refugiada es doblemente duro, ellas son dos veces víctimas. No hay que bucear mucho en internet para comprobarlo. Su drama debe ser convertido en nuestra reivindicación para que Europa afronte, de una vez por todas, que ellas y ellos no huyen de su país porque quieran quitar cosas a los Europeos, sencillamente dejan su casa para poder VIVIR. ¿Tenemos los europeos la capacidad moral para decidir si queremos que vivan o no las personas? Que cada uno lance su respuesta en voz alta y asuma que sin igualdad no hay democracia.

Retomando el tema central y como conclusión me gustaría concluir con una frase de Emily Watson, actriz y activista por la igualdad de derechos: “Me he dado cuenta de que luchar por los derechos de las mujeres, a menudo nos convierte en sinónimo de que odiamos a los hombres. Sólo sé que algo es cierto: necesitamos detener estos pensamientos”.

Feliz Día Internacional de la Mujer.

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